MALINCHE
MALINCHE,¿CREADORA O TRAIDORA?
Trabajo de MARINA TELLO REYES – Arica 2.005
Cuando el conquistador español Hernán Cortés llegó en 1519 a las costas de Tabasco (actual México) tras la victoria lograda gracias al espanto que produjeron los caballos, vino la paz que los indios hicieron, según su costumbre, entregando a las mujeres a los antiguos enemigos. Entre ellas estaba una joven mexica: Bella mujer, inteligente, audaz, pasional, Malintzin, Marina o Malinche, se bautizó como Marina, la joven amante de Cortés quien a veces no tenÃa reposo a fin de complacerla. Las relaciones entre Malinche y Cortés fueron muy estrechas, convirtiéndose la muchacha en intérprete y consejera del conquistador.
En la historia de México Malinche se convertirá en un sÃmbolo del indio seducido y abandonado, dando lugar al término malinchismo, con el que se señala la entrega a lo que viene de fuera y la incapacidad para valorar lo propio. Esa imagen ha sido usada para someter a la mujer como sÃmbolo de la traición, pero también del poder de la mujer; esta visión injusta está siendo revisada, valorando su intervención para evitar la masacre de los pueblos de América Central.
De familia noble, la Malinche fue esclavizada, se convirtió en intérprete y en la persona de confianza del explorador español Hernán Cortés, a quien dio un hijo llamado MartÃn Cortés. Una vez acabada la conquista Cortés decidió casarla con uno de sus capitanes, no sin antes reconocer al hijo nacido de su relación.
Marina nació en una familia noble en la provincia de Paynalla en Coatzacoalcos, en la región de Veracruz al sur de México. Cuando su padre murió, su madre se volvió a casar y dio a luz a un varón. Aunque Marina era la primogénita y heredera legÃtima, su madre y su padrastro favorecieron al nuevo bebé. Y para que el nuevo vástago fuera heredero único, su madre la regaló como esclava y la declaró muerta.
Antes de convertirse en propiedad del cacique de Tabasco, Marina viajó en cautiverio desde su región natal de habla náhuatl a las regiones de habla maya en Yucatán, donde aprendió dicha lengua. Durante esta época, Hernán Cortés habÃa llegado desde Cuba a la costa de Tabasco con su intérprete, Jerónimo de Aguilar, quien habÃa aprendido el maya después de naufragar, ser esclavizado por los mayas de Yucatán y posteriormente rescatado por los españoles.
Habiendo tomado la decisión de buscar favores de los españoles en lugar de pelear con ellos, los mayas les ofrecieron alimento, vestido, oro y esclavos, incluso a 20 mujeres. Aguilar, quien también se habÃa ordenado como sacerdote, además de servir como intérprete ayudó en la conversión de los mayas. Las mujeres, Marina entre ellas, fueron bautizadas en marzo de 1519. Se desconoce la edad que tenÃa cuando la bautizaron.
Cortés obsequió las mujeres bautizadas a sus militares y Marina estuvo destinada primero a Alonso Hernández de Puertocarrero; luego regresó un mes después a donde Cortés. Casi de inmediato empezó a trabajar con Aguilar como intérprete. Cuando Cortés llegó a las regiones de habla náhuatl, hacia el occidente por la costa del golfo, ella interpretaba entre el náhuatl y el maya para Aguilar, quien sabÃa interpretar entre el maya y el español.
Marina rápidamente amplió sus conocimientos lingüÃsticos al aprender español o castellano. Se ganó la confianza de Cortés, se convirtió en su secretaria y después en su querida, y hasta llegó a darle un hijo. A Cortés se le ofrecÃan a menudo otras mujeres, pero él siempre las rechazaba, demostrando asà su respeto y cariño por Marina. En una carta escribió, "Después de Dios, le debemos la conquista de la Nueva España a Doña Marina".
Los historiadores no consideran a Marina la responsable del éxito de la conquista española.
El apetito de los españoles por el oro, la epidemia de la viruela y, por supuesto, su superioridad militar fueron factores primordiales. Sin embargo, sus habilidades para servir de intérprete jugaron un papel enorme. Se tiene certeza de que ella facilitó la comunicación entre Cortés y varios de los lÃderes indÃgenas de la antigua América, pues estaban a la búsqueda de aliados en contra de los aztecas debido a sus brutales exigencias de sacrificio humano y tributo.
Sin duda, el punto culminante de su carrera como intérprete fue el encuentro inicial, cara a cara, entre Cortés y Moctezuma, pero asimismo participó directamente en numerosos intercambios entre los españoles y la gran cantidad de personas que encontraron y trataron. Se dice que ella favorecÃa activamente las negociaciones en lugar del derramamiento de sangre.
Aunque algunos la consideran una traidora, muchos historiadores consideran a Malinche una preponderante figura histórica, cuya denigración y difamación de carácter tiene paralelos con su situación actual. Ella fue repudiada por su gente, acusada aprovechar sus facultades lingüÃsticas para asegurar su propia posición social. Pero hay evidencia certera de que, una vez que se alineó con la causa española, fue totalmente leal a Cortés, a pesar de las múltiples oportunidades que tuvo para traicionarlo, a medida que la intrincada historia de la conquista se desenvolvÃa.
El autor mexicano Gómez de Orozco afirma que La Malinche "fue una parte instrumental de la estrategia [española], al interpretar en tres idiomas y al ofrecer información esencial sobre la organización económica, el conocimiento de las costumbres nativas, el orden y la sucesión de los reinos, las formas de tributo, las reglas que regÃan las relaciones familiares, etcétera".
Después de la conquista, Cortés, quien ya tenÃa una esposa en España, demostró su respeto por Marina al concertarle un matrimonio con Don Juan Jaramillo, un teniente de Castilla. Aunque Marina fue apenas una de las mujeres indÃgenas que tuvo hijos de padres españoles, es la más destacada, y el hijo que tuvo con Cortés, Don MartÃn Cortés, fue el primer mestizo de relevancia histórica y alguien que eventualmente tuvo un cargo en el gobierno, por cuanto fue el Comendador de la Orden de San Jago, a pesar de que en 1548, fue acusado de conspirar en contra del virrey y posteriormente ejecutado.
Marina también tuvo una hija de su esposo, Don Juan Jaramillo, llamada Doña MarÃa. Como la madre de un hijo y una hija de dos razas, con la misma sangre mestiza que corre por las venas de la mayorÃa de los mexicanos, a Doña Marina se le puede reconocer legÃtimamente como la madre de la nación mexicana.
En ese sentido, destaca que después de Colón, Malinche es quizá el personaje que más polémica ha despertado en la conquista de América.
MARINA TELLO REYES – Septiembre de 2.005 – Información bajada de INTERNET

Soy estudiante del segundo ciclo, en jornada nocturna del Colegio Leonardo Da-Vinci, Arica, ciudad del norte de Chile. Mi nombre es Marina L. Tello Reyes, tengo 42 años y cinco hijos, ven a mi blog y nos comunicaremos con excelentes comentarios de buen criterio.